El campo, orgullo de los jaliscienses, se distingue por su clima, vegetación y panorámicas de la ciudad. Por su topografía no se puede jugar a pie, pero a bordo de un carrito se disfruta de hermosas vistas de sus tres lagos artificiales. Los fairways son largos, pero no castigan mucho al jugador que deja su bola en el rough.
Es un desarrollo residencial y deportivo tapatío, donde armoniza el arte. Tanto en el diseño como en la construcción fueron aplicadas todas las especificaciones recomendadas por el PGA Tour.
La reconocida firma internacional De Victor-Langham fue la encargada del diseño, y la construcción estuvo a cargo de la compañía Kenova Construction de West Palm Beach, Florida, quien diseñó amplios fairways y aterciopelados greens, acentuados con intimidantes barrancas.
El desarrollo, en 43 hectáreas, inicia a partir de un campo de golf de 18 hoyos, categoría Campeonato, donde la vocación por lo bello es prioridad, además, la conservación de la naturaleza, la cual es única en la zona al estar entre las montañas, a 500 metros de altura sobre el nivel de Guadalajara, brinda una vista enmarcada por el Bosque de la Primavera. El campo está cerca del Fraccionamiento El Palomar, con infraestructura y servicios a todo lujo.